| PLANTAS
EN UN ACUARIO DE CÍCLIDOS AFRICANOS
©Mauro
Herrera, Abril de 2000.
Prohibida su reproducción total ó parcial sin autorización
del autor.
Aunque
los Cíclidos son peces comunes en los acuarios de aficionados
con cierta experiencia, hay algunos aficionados a la acuariofilia
que renuncian a ellos por ideas equivocadas o malas informaciones
acerca del comportamiento de estos fascinantes peces.
A ello
ayuda la escasa información (o incluso errónea) que
muchos comerciantes ofrecen a sus clientes. Frases acerca de la
agresividad de los Cíclidos, de la dificultad de su mantenimiento,
de la imposibilidad de mantenerles en acuarios comunitarios o de
la necesaria supresión de las plantas en la mayoría
de los acuarios que los albergan, son moneda común en muchas
tiendas de acuariofilia.
Aunque
en realidad todas esas ideas son rebatibles, o al menos matizables,
no voy a entrar en esta ocasión a responder a las tres primeras
y me voy a centrar en la última, es decir en la posibilidad
de mantener plantas junto con los Cíclidos de los lagos del
Rift.
Cuando
empecé a pensar en montar un acuario para Cíclidos
del Este de África leí unos cuantos libros y revistas
y muchos artículos de Internet acerca del mantenimiento de
estos peces. En algunos de ellos, se hacen recomendaciones acerca
de utilizar plantas artificiales o prescindir completamente de plantas
en los acuarios que albergan Cíclidos de los lagos Malawi
y Tanganika. Espero lograr convencer a los lectores de que no es
necesario renunciar a las plantas si se quieren mantener estos peces.
Tengo
que empezar reconociendo que nunca se me dieron bien las plantas,
ni dentro de los acuarios ni fuera de ellas. Probablemente porque
nunca puse el interés ni la paciencia necesaria para cuidarlas.
Siempre las consideré accesorias y difíciles de mantener,
ya que a mí lo que me gustaba realmente eran los peces. Sin
embargo, me gastaba bastante dinero en comprarlas porque no me parecía
bonito un acuario sin nada verde.
Como
casi todos, empecé en la afición con acuarios de conjunto
de peces “comunes” (guppys, platys, mollys, escalares,...)
y continué en ella mezclando peces y plantas de distintas
procedencias geográficas y diferentes requerimientos de química
del agua, es decir equivocándome totalmente.
Con
el tiempo, mejoré en el conocimiento de peces y plantas y
empecé a controlar los parámetros del agua para adecuarlos
a los habitantes de mi acuario y aprendí una enseñanza
básica: no meter nunca en un acuario un pez o una planta,
por mucho que me pudieran gustar, que puedan no encajar con lo que
ya hay dentro del mismo, sean otros peces, plantas, o tipo de agua.
Si bien los acuarios de Cíclidos africanos no son los más
fáciles para el mantenimiento de las plantas, es posible
hacerlo teniendo en cuenta una serie de normas básicas.
Los
problemas fundamentales para mantener plantas en este tipo de acuario
son los siguientes:
El
agua: El agua de una dureza de media a elevada y de pH
alcalino no es la más adecuada para el mantenimiento de la
mayoría de las plantas, que no la soportarían.
Los peces vegetarianos: Algunos de ellos, como los Mbunas del Malawi
(Pseudotropheus, Labeotropheus, Labidochromis, Cynotilapia,...),
algunos Haplochrominos también del Malawi (Protomelas, Copadichromis,
...) y muchos habitantes del Tanganika (Tropheus, Petrochromis,
Eretmodus,...) comen principalmente vegetales y, por tanto, consideran
a las plantas como comida.
Los peces excavadores: Evidentemente pueden desenterrar
las plantas (algunos Neolamprologus, Lamprologus o Julidochromis
del Tanganika y Pseudotropheus, Labeotropheus, Melanochromis o Labidochromis
del Malawi, por ejemplo).
Los peces nadadores: Pueden verse estorbados por
las plantas si estas ocupan mucho espacio de agua abierta o tienen
hojas demasiado largas (como los Cyprichromis o Paracyprichromis
del Tanganika o muchos de los Haplocrominos del Malawi).
Las rocas: En el hábitat típico en
el que viven muchos de los Cíclidos de estos lagos no hay
plantas. Únicamente rocas, rocas grandes y pequeñas
en las que la única vegetación son las algas (si descartamos
el fito-plancton que flota en el agua). Habitualmente los acuarios
que se preparan para estos peces tienen una superficie muy grande
cubierta por rocas apiladas, lo que dificulta la introducción
de muchas plantas que necesitan grava o arena para fijarse al substrato.
Por
lo tanto la elección de las plantas tiene que intentar solucionar
todos o la mayor parte de esos problemas.
Algunas
de las plantas que lo logran son:
Anubias
barteri var. “nana”: Esta es, probablemente,
la planta más adecuada y recomendable para acuarios de Cíclidos
africanos. Es una planta muy resistente que, aunque no se encuentra
en los lagos del Rift, procede de África y soporta perfectamente
la dureza y la alcalinidad de sus aguas. Tiene las hojas tan duras
que los peces que comen vegetales, aunque puedan mordisquearlas,
son prácticamente incapaces de dañarlas más
que ligeramente. Se pueden fijar a las rocas, ya que no necesitan
substrato de grava o arena, por lo que basta con sujetarlas durante
unas semanas con un hilo o goma a una piedra para que sus raíces
se fijen en ella, lo que evitará además que los peces
excavadores puedan desenterrarlas. Además es una planta de
baja altura (entre 7 y 15 cm.) y de crecimiento lento, por lo que
no estorba demasiado a los peces nadadores. Soporta temperaturas
de entre 20 y 30º C.
Anubias
barteri var. “angustifolia”: Igual que la anterior,
y como todos los tipos de Anubias, esta planta es resistente, es
posible fijarla a las rocas y es recomendable para este tipo de
acuarios. Sin embargo mi experiencia personal ha sido peor con esta
que con la anterior. Me da la sensación de que su crecimiento
es aún más lento que en la variedad nana y, por alguna
razón, los peces mordisquean con más frecuencia las
hojas tiernas de esta planta. También es una planta algo
más alta que la anterior.
Microsorum
pteropus: Otra de las mejores elecciones para acuarios
de este tipo. Igual que las anteriores, soporta sin problemas dureza
y alcalinidad del agua, y también es una planta muy resistente
y fácil de mantener. Procede del sudeste de Asia y soporta
temperaturas de entre 22 y 30º C. Sus hojas no son tan duras
como las de las Anubias, pero parecen tener mal sabor para los peces
porque las respetan bastante. Al igual que las anteriores, es posible
fijarlas a las rocas, por lo que no necesitan substrato de grava
o arena y los excavadores no pueden desenterrarlas. Sin embargo,
hay que utilizarlas con cuidado si se van a introducir peces nadadores,
ya que crecen bastante, pudiendo alcanzar una altura de 35 cm.
Vallisneria
gigantea: Aunque no siempre es recomendada, a mí
me han dado muy buen resultado todos los tipos de Vallisneria. De
ellas, la menos problemática es la variedad gigante, dado
el mayor grosor de sus hojas. Para empezar, esta planta también
soporta aguas duras y alcalinas. La prueba es que se la puede encontrar
en los lagos Malawi y Tanganika, aunque no en las zonas de rocas,
sino en las arenosas. Y ese es uno de los problemas de esta planta,
ya que necesariamente tiene que tener las raíces enterradas
en la grava o arena y eso la hace menos adecuada para peces excavadores.
Si se utiliza con peces excavadores, cuanto más lejos esté
de la base de las rocas mejor, ya que es raro que los peces excaven
en esas zonas. También crece mucho en altura, lo que puede
resultar un inconveniente para los peces nadadores. Sin embargo,
tiene la ventaja de que puede servir de refugio en caso de agresiones
o como lugar de escondite para los alevines. Al ser una planta de
crecimiento muy rápido, tiene también la ventaja de
que, aunque sea mordisqueada por algunos peces, puede desarrollarse
más deprisa de lo que los peces pueden dañarla.
Cryptocorine
wendtii: Esta planta, procedente de Asia, fácil
de mantener y muy agradecida, también tiene unos muy elevados
índices de tolerancia en cuanto a dureza y pH, por lo que
no resulta difícil de mantener. Además, al parecer
tiene mal sabor para los peces y esa es la causa de que la respeten.
Crece bastante, pudiendo llegar a los 30 cm., y además necesita
substrato de grava o arena para fijarse.
Además
de las anteriores, que se encuentran con facilidad en los comercios
especializados, hay quien recomienda la Crinum natans, que yo no
he comprobado personalmente pero que, al parecer, los peces respetan
por la dureza de las fibras que forman sus largas hojas. Se trata
de un bulbo que tiene también gran tolerancia a las composiciones
químicas del agua. Crece a gran altura, pues puede llegar
hasta el metro veinte centímetros, y sus largas hojas flotan
en la superficie del acuario. Aunque yo he preferido no utilizarla
hasta ahora, tengo algunas referencias de que puede ser otra opción.
Independientemente
de otras consideraciones, es siempre necesario dar a los peces una
dieta alimenticia adecuada a sus necesidades pero, si se mantienen
plantas en el acuario, es todavía más importante dar
el aporte vegetal necesario a los peces para evitar que intenten
buscar un suplemento en las plantas del acuario. La utilización
de espirulina o de cualquier compuesto en escamas para peces vegetarianos,
puede complementarse con papillas de base vegetal (guisantes, por
ejemplo), y hojas de espinaca o lechuga ligeramente cocidas. Todo
ello ayuda a que las plantas sean ignoradas.
Yo
personalmente no utilizo ningún tipo de abono para las plantas
que se fijan en las rocas y sí suelo enterrar algo de abono
junto a las raíces de las Vallisnerias o Cryptocorines. En
todos los casos, las plantas se desarrollan perfectamente sin más
ayuda que alguna poda esporádica en las Vallisnerias y la
retirada de las hojas estropeadas en el resto de las plantas.
Además
de las ventajas de tipo estético, y de las ya comentadas
de utilización como refugio, existe otra fundamental que
justifica el mantenimiento de plantas en el acuario, que es la ayuda
que realizan en el proceso de transformación de los restos
orgánicos y el aporte extra de oxígeno que supone
tenerlas.
©Mauro
Herrera, Abril de 2000.
Prohibida su reproducción total ó parcial sin autorización
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